Scrum es una quimera… ¿Es malo tener una quimera?

¿Es Scrum posible? Cuando entendemos bien lo que es Scrum nos damos cuenta de que es tremendamente difícil. Tanto que muchos calificarían el hacerlo de “manual” como un imposible. El otro día nos preguntamos en el equipo de café ágil sí alguna vez había visto equipos que lo hicieran todo. Debo de decir que sí. Lo he visto.
¿Y qué pasa con los que no lo consiguieron? ¿Los quemamos? Nada más lejos. No hace falta cambiar la definición de Scrum ni rebajar la exigencia, hay que reconducir Scrum para verlo como una quimera, un sueño difícil de alcanzar pero que sería maravilloso conseguir.


Hace tiempo en una organización que transformamos introducimos entre varios el concepto de Punto de Historia. Cuando salí ya era un estándar en la organización, había quién se atrevió a hacer ofertas comerciales en puntos. Sin embargo, un día , dos personas de un equipo me llegaron muy ilusionadas con el siguiente mensaje “Javi, hemos conseguido hacer puntos y que el cliente lo entienda”. Al principio pensé que era un logro menor, que eso ya lo hacían todos. Sin embargo, estamos hablando de uno de los clientes más difíciles y que renegaba de todo lo que fuera ágil. Para este equipo Scrum era un sueño y este era un paso más que los hacía crecer. ¡Estaban alcanzando su sueño!  
Actualmente he colaborado con varias organizaciones y siempre al empezar me dicen “aquí no se puede y no se va a poder”. Siempre digo lo mismo “será difícil, pero tenemos que intentarlo”.
Una vez una persona me escribió un Kudo que decía “Scrum es un camino, la meta son las personas”. Realmente la meta es la entrega de valor a través de las personas. Podemos ver Scrum como un sueño, como una manera de dar pasos para hacer mejor las cosas y no verlo como un fin. Mientras demos servicio y mientras las personas estén bien ¿Por qué no incorporar las partes de Scrum que aún no estemos haciendo?

A los desarrolladores no les motiva tanto Scrum. Scrum motiva a unos pocos frikis como yo. Pero a los desarrolladores si que les motiva hacer bien las cosas. No estar estimando todo el día con poca información para acabar comprometiéndose en una fecha fija y acabar haciendo horas extra.
Scrum trata de darnos artefactos que eviten eso y nos den valor. Por eso cada pasito nos acerca a nuestro sueño. La gorra de “talibán” que a veces nos ponemos no siempre ayuda. Esto lo he aprendido con el tiempo. Ahora colaboro con equipos que no son Scrum pero que incorporarán partes que les harán ser mejores y a veces con eso ya haces feliz a las personas.

Los Agile Coach le da pánico introducir partes de Scrum para acabar haciendo esfuerzos y que eso nos reste credibilidad y puede acabar matándonos. Ese miedo nos hace actuar como  defensores a ultranza de Scrum y parecer “talibanes” pero realmente somos defensores de las personas.

Mientras seas honesto y solo digas Scrum cuando lo hagas todo, por el camino da pasos, da soluciones y disfruta del camino. Puede que se te acabe el tiempo antes de ser Scrum pero seguro que acabas mejor de cómo empezaste. Nunca es malo tener una quimera, las personas no crecen con objetivos mediocres sino buscando grandes logros.

Ahora estoy colaborando con una nueva organización. Hemos definido nuestro planteamiento idílico. En él hemos pensando en añadir una fase de Discovery Product que no siendo Scrum nos ayudará a transitar de Waterfall a Agile. Hemos identificado un piloto que está acabando la fase de análisis Waterfall. Vamos a empezar a Sprintar y el análisis funcional lo convertiremos en historias de usuario. Con ello ya empezaremos a tener personas entrenadas en Scrum aunque aún no lo hagan pero ya es un primer paso. Una Transformación Mínima Viable que nos abra nuevas puertas y convertirnos en equipos ágiles de entregar continua de valor.

Dedicado a mi compañero Lorenzo Fuentes. Qué me dió la idea 🙂

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